Empecemos preguntándonos ¿Qué es la felicidad? Considero que esta respuesta es muy pero muy personal y muy amplia al mismo tiempo, por tanto, no existe una sola respuesta.
Lo que sí tenemos muchos en común es que pensamos que “cuando compre mi casa seré feliz, cuando compre mi carro seré feliz, cuando termine mi carrera seré feliz, y así con un sinfín de objetivos que nos planteamos en la vida pero que en realidad ninguna finalmente nos lleva a sentirnos realmente felices del todo.
La felicidad es un estado emocional que nace desde dentro de cada uno de nosotros, no se encuentra en lo externo, nace de las profundidades de nuestro ser más interno y espiritual.
Algunas de las formas de ser feliz es vivir y disfrutar del momento presente, desde una deliciosa y aromática taza de café o infusión, hasta el gozo de compartir con quienes más amamos, vivir una espiritualidad desde un lugar netamente humano, vivir desde el amor y no desde el miedo.
El amor incondicional hacia uno mismo es la forma más sublime de ser feliz, si me amo de manera incondicional abrazando mis luces y mis sombras seré completamente feliz porque me amo tal cual soy, sin juzgamientos ni reparos frente a mí mismo.
El amor y la felicidad no tienen absolutamente nada que ver con el afuera, con lo externo, es una experiencia exclusivamente interna y muy personal, si nos amamos internamente, nuestro exterior se volverá un lugar de amor constante y perenne, veremos amor en todo aquello que nos rodea y nuestra perspectiva de vida dará una transformación no sólo grande, sino que experimentaremos las maravillas de esta experiencia humana, ésta situación nos permitirá seguir amándonos y amando a todo a nuestro alrededor de forma incondicional, sin juzgamientos, sin prejuicios, sin señalamientos, enfocados sólo en ser más y más amor cada vez, es un estado de plenitud que no podemos imaginar hasta que no lo vivimos o experimentamos.
Recuerda que la única persona que estará contigo hasta tu último aliento, serás tú mismo, es por ello la importancia de amarnos de manera incondicional, nadie enfermará por ti, nadie te puede hacer tanto daño como tú mismo, nadie respirará por ti y nadie dejará de hacerlo por ti tampoco.
Dile SÍ a la vida, al amor, a la felicidad, abrázate con todo lo que eres porque tal cual eres, es perfecto, no hay absolutamente nadie en este universo que sea como tú y esa es tu mayor virtud y lo que te hace indispensable en este plano.
(Fragmento de mi Programa de Coaching Espiritual)