MANEJO DEL ENOJO Y EL PESIMISMO

Empecemos por entender que el enojo se produce por los pensamientos o circunstancias difíciles de aceptar tal y como son, esto nos frustra y nos lleva al enojo porque “las cosas no salieron como yo quería”, de esta manera el enojo se apodera de nosotros y si no actuamos de manera rápida en contrarrestarlo, éste se incrementará cada vez más. Es importante entender que las cosas, situaciones o circunstancias pasan por algo, entender que si el Universo nos está marcando otro sendero, es porque ese otro sendero es para nuestro mayor bien, adicionalmente, el fluir con las personas, situaciones o circunstancias nos lleva a vivir de una manera más calmada y desde ese lugar de calma ser observador de la realidad en la que realmente nos encontramos pues el enojo se convierte en un velo que no nos permite ver las cosas con claridad y solemos tomar malas decisiones desde este lugar.

El pesimismo es producto de un campo energético agotado, en el cual la negatividad es quien está dominando todos nuestros sentimientos y emociones, sentimos y magnificamos las situaciones negativas que nos ocurren y este comportamiento nos lleva al victimismo, sin llegar a comprender ninguno de los aprendizajes que la situación nos dejó como lección de vida.

No debemos permitir que el enojo y el pesimismo se apoderen de nosotros e invadan nuestro día a día, para logra esto debemos elevar nuestro nivel de consciencia aceptando a las personas, situaciones o circunstancias tal cual se nos presentan, siendo observadores y no juzgando nada, ya que fluyendo con lo que toca transitar nuestro camino se hace más agradable.

El enojo y la ira forman parte de querer tener el “control de todo” y eso no es posible, podemos controlar lo que hacemos y nuestras reacciones, pero no podemos controlar lo externo a nosotros, con lo externo nos toca fluir, aceptar, entender y aprender. 

El control nace del ego de la mente, la mente quiere controlarlo absolutamente todo, la mente racional indica que “así se hace”, que “esto está bien y esto está mal” pero recuerda que lo que está bien o mal se mide según la escala de valores de cada ser humano, así que finalmente la pregunta sería ¿quién tiene la razón? Y la respuesta es NADIE, ni tú, ni yo, ni nosotros tenemos “la verdad”, en todo caso, cada uno tiene SU PROPIA VERDAD, di tu verdad, eso está muy bien, pero no es la verdad absoluta y eso debes tenerlo claro.

Así que, estimado y estimada amiga, hay que reconocer que la ira y el pesimismo no nos hace bien y que por el contrario, nos encarcela en mucha negatividad, esto es lo primero que debemos comprender, una vez comprendido esto, tomar consciencia de que todos estamos conectados con todos y que si cada uno de nosotros pone su granito de arena para hacer de ésta arena una hermosa playa, seremos todos muchísimo más felices.

(“Fragmento de mi Programa de Coaching Espiritual”)

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